ATUENDO DE DANZANTE COYOTE

El atuendo del danzante coyote forma parte de la rica artesanía ritual que caracteriza la vida ceremonial de los grupos cahítas yaqui (yoéme) y mayo (yoreme) del Noroeste de México. Consiste en una piel disecada de coyote adornada con plumas de gavilán o de quelele que el danzante sujeta a su cabeza mediante una cinta de color. Cada pluma que luce el atuendo representa las batallas enfrentadas y la piel de coyote simboliza la valentía, la astucia, la agilidad y resistencia del guerrero.

Se complementa con un arco de madera de guásima y un carcaj de piel en crudo relleno con flechas, también de madera de guásima, con puntas de una madera más dura. El carcaj lo porta en el hombro y el arco lo usa a modo de caballo mientras con un carrizo ancho, y rajado en varias tiras delgadas como un fuste, mueve a modo de sonaja sobre el arco, al tiempo que imita con su danza los movimientos del coyote. La voz y ritmo del cantador/tambulero marcan los tiempos, el ritmo y el dinamismo de la tradicional danza de los coyotes.

Es una danza guerrera muy antigua que se ejecutaba en honor de los guerreros muertos en combate. Actualmente se lleva a cabo cuando muere una persona que pertenezca a las Autoridades Tradicionales (gobernadores, pueblo mayor, pueblo basario ….) y en las fiestas de cabo de año dedicadas a esas personas.

Normalmente la interpretan 4 personas: un tambulero/cantador que al mismo tiempo que toca el tambor también entona, en lengua yaqui o mayo, canciones alusivas a la vida del coyote y tres danzantes con el atavío tradicional.